TEORIA DEL ESPACIO IV | Profesor Leonardo Lembo [grafología]

04.09.2012 22:17

Esto es así, dado que es el inconsciente el que asigna una interpretación psicológica, tanto a los colores como a los espacios. Por ejemplo, el espacio Nº 3 (superior derecho) es correlativo con la significación que nuestro inconsciente asigna al color rojo. Por igual sucede con el espacio Nº 4 (izquierda de la zona media), cuyo significado psicológico es correlativo con la significación psicológica que el inconsciente asigna al color azul.

 

En nuestra cultura occidental el autor de determinado grafismo se sitúa del lado izquierdo del espacio, a la altura de la zona media, en donde se desarrolla el núcleo del grafismo. No obstante, el inconsciente es omnipresente respecto del espacio perceptible por él. Lo que significa que su percepción del espacio es panorámica. Tiene una percepción simultánea desde los diversos vectores del mismo. 

 

Dicho de otra manera, las ondas se tornan cortas a medida que se aproximan al espacio Nº 4, ya sea en su forma Molecular, Atómica o Nuclear (diversos niveles de la teoría tridimensional). Guardando relación con el significado de las ondas cortas (corrimiento al azul), el cual está gobernado por la psicología de dicho color.

 

En tanto las ondas largas (corrimiento al rojo) hallan su manifestación en el otro extremo, a saber el espacio Nº 3 (la omnipresencia espacial del inconsciente permite ver el alejamiento de la onda de derecha a izquierda), también manifiesto en su diversos niveles; Molecular Atómico y Nuclear, el cual es gobernado por la psicología del color rojo.

 

Entre los espacios Nº 3 y el Nº 4 se encuentran los espacios de transición, a saber; el Nº 5 (gobernado por la psicología del color verde) y Nº 6 (gobernado por la psicología del color amarillo). De lo que se desprende que la onda logarítmica realiza un descenso en línea recta diagonal. En cada caso, partiendo del ángulo superior/derecho hasta llegar a la zona media/izquierda. Recorriendo la psicología de los colores Rojo-Amarillo-Verde-Azul. Afectando de pleno a los espacios Nº 3, 4, y 5. Parcialmente a los espacios Nº 2 y 6, y en menor grado al Nº 1. 

 

Los espacios Nº 1 y Nº 2 se hayan condicionados por los contenidos psicológicos fusionados en diversos grados por la psicología de los espacios Nº 3, Nº 4 y Nº 5, es decir, por la psicología (longitudes de onda) de los colores Rojo, Azul y verde. Concretamente el espacio Nº 1 está condicionado por la influencia psicológica correspondiente al color magenta claro (azul y rojo), y el espacio Nº 2 por la influencia psicológica correspondiente al color magenta oscuro (azul, rojo y algo de verde, por lo mismo es más oscuro que el anterior). Dicho de otra forma, los espacios Nº 1 y 2 tienen una mezcla aditiva leve.

En tanto el espacio Nº 9 (ángulo inferior derecho), dadas las características psicológicas indeseables que imperan en él (punto de convergencia de las zonas en donde se manifiesta el inconsciente), resulta en un punto ciego de percepción a nivel inconsciente, evitado de modo tal que actúa como un agujero negro, el cual absorbe toda la “luz-estímulo”, y solo se “percibe oscuridad”. De hecho, se correlaciona con el “Enmascaramiento visual espacial”, reduciendo la visión de su estímulo en relación a su entorno en el que existen grandes variaciones de “luminancia-estímulo”. Lo que equivale a la ausencia de brillo-luminancia, que estaría afectando a toda la zona inferior (contenido psicológico indeseable), pero acentuando su intensidad en la medida que avanza hacia la derecha. Lo cual corresponde con los efectos psicológicos que producen las longitudes de onda correlativas a los colores: gris (espacio inferior izquierdo), marrón-café (espacio inferior central) y el negro (espacio inferior derecho). Por lo dicho, éste último, el Nº 9 es receptor de la proyección psicológica asociada a estados de ánimo depresivos y al fracaso, al fin y a la muerte. Se relaciona con la rebeldía, producto de la intolerancia a todo lo que no se ajuste a sus demandas tan imperativas como dramáticas. Tendencias ciegas.

 

Parte de esa oscuridad afecta al espacio Nº 8, el cual se percibe por ondas correspondientes a las moderadamente largas, guardando correlación con un naranja oscuro (café-marrón). Condición que propicia la proyección psicológica relacionada al cuerpo, lo somático, la sensualidad, la productividad, y la seguridad hallada en el arraigo. Normalmente el cuerpo pasa desapercibido en nuestra cotidianeidad, a no ser que experimentemos dolor o algún malestar físico.

En tanto el espacio Nº 7, equivaldría al efecto de la luz blanca signada por vestigios de dicha oscuridad, lo que equivaldría a una correlación con el color gris. Lo que psicológicamente se traduce como una predisposición a la apatía e indiferencia, gran vulnerabilidad y propensión a ocultarse, a ocultar, etc.

En síntesis, las ondas cortas, son para nuestro inconsciente, sinónimo de acercamiento, proximidad, presencia, vínculo, afecto y ternura. En suma, representan la entrega, la identificación y pertenencia. Motivos por los cuales vale la pena ser adaptables, tolerantes y pacientes. Acompañados y próximos nos sentimos sosegados y apacibles. Nos calmamos y nuestros latidos y pulsaciones son más suaves y pausados. (Corrimiento al azul).

En tanto, las ondas largas, son para nuestro inconsciente, sinónimo de alejamiento, tomar distancia e independizarse. Estado ante el cual surgen la necesidad y el deseo, y se activan mecanismos de defensa al que asisten la agresividad, la rebeldía y la competitividad. Nos activamos y excitamos, se libera adrenalina que acelera nuestros latidos y pulsaciones. (Corrimiento al rojo).

 

Razón por la cual podemos decir que el color azul (onda corta) es sinónimo de estar acompañados; de identificación y pertenencia. Espacio Nº 4, zona media-izquierda.

 

El color verde (onda moderadamente corta) es sinónimo de estar con uno mismo, con el Yo. De ganar autonomía, autocontrol y autodisciplina. Sentido del deber y de la realidad (estamos solos). Espacio Nº 5, el centro del espacio.

 

El color amarillo (se encuentra entre las ondas moderadamente largas) es sinónimo de estar en una búsqueda esperanzada de nuevos caminos y posibilidades que den sentido a una condición de libertad adquirida. Espacio Nº 6, zona media-derecha.

 

Y el color rojo (onda larga) es sinónimo de la acción independiente que permite superarse, elevarse y ascender, de la reacción activa, agresiva y competitiva necesaria para trascender exitosamente en independencia de los vínculos de origen. Espacio Nº 3, zona superior derecha.

 

El espacio Nº 1 está conformado por longitudes de ondas antagónicas, cortas (color azul) y largas (color rojo), lo que para el inconsciente significa contradicción, indecisión, inmadurez emocional. Lo cual se manifiesta por una elevada sensibilidad (necesidad de fascinar para ser tratado con consideración), buenos modos y delicadezas. Dicha sensibilidad propicia el sentido estético y todo tipo de arte como forma de expresión. La debilidad emocional concomitante es compensada con una actitud cerebral y propensión a la teoría y a la ensoñación.

 

En el caso del espacios Nº 2 si bien también tiene longitudes de onda antagónicas (cortas [color azul] y largas [color rojo]), existen en él, resabios de ondas moderadamente cortas (como las del color verde), tal conjunción de ondas es correlativa al color violeta oscuro. Lo que psicológicamente hablando, le confiere mayor sobriedad y una tendencia a canalizar la actividad mental/espiritual hacia fines más activos y productivos, con una actitud activa-práctica y más enfocada hacia lo social.  

 

En resumen: proyectamos inconscientemente en el espacio vacío, energía psíquica, lo que implica información de valor arquetipal que correspondiente al inconsciente colectivo, y por lo mismo de carácter objetivo, dado que como comunidad asignamos la misma significación psicológica al espacio (teorías del espacio). No obstante, como la energía no se destruye, la misma es percibida de modo logarítmico por nuestro inconsciente a través de sutiles oleadas u ondas de energía psíquica (información percibida por nuestro inconsciente), las cuales se diferencian entre sí de acuerdo a su longitud, según el vector espacial de donde provienen. Al tomar contacto éstas con los millones de células especializadas en detectar las longitudes de onda procedentes de nuestro entorno, entre ellas bastones y conos (estos últimos especializados en la percepción de distancias y espacios), desde nuestro aparato ocular, transforman dicha energía psíquica en energía eléctrica (impulsos) que son enviados al cerebro mediante los nervios ópticos. Es el cerebro, concretamente la corteza visual, que se halla en el lóbulo occipital (área de la corteza visual V4/V8), el encargado de decodificar dicha percepción, es decir, de la reconstrucción de la energía psíquica (información-estimulación), ante la cual responderemos mediante nuestra conducta, pensamientos, sentimientos y/o sensaciones, según nuestra propia subjetividad. 

 

Leonardo Lembo

Nota: Se agradece la divulgación por cualquier medio