La ansiedad ¿Cómo podemos controlarla? | José Francisco González Ramirez [Psicología]

01.04.2013 10:44

Suena el reloj.

La ansiedad como cualquier sistema de alerta tiene la finalidad de aviso para evitarnos un mal mayor en un contexto de peligro. Eso supone: (a) enfrentarse a “algo” o, por el contrario, (b) huir de ello. La capacidad de alertarnos es una cualidad vieja de la supervivencia. Permite a los organismos acomodarse al medio ambiente y preservar la vida, perteneciendo este mecanismo al patrimonio biológico de la naturaleza.

 

Así dicho, parecería que habláramos, por ejemplo, del dolor físico, no solo de la ansiedad. Es algo parecido. El dolor físico nos previene contra algo que no va bien en el cuerpo y nos impulsa hacia la supervivencia corporal. La ansiedad lo hace en el ámbito psicológico.

 

Sabemos por la ciencia que somos seres: (a) psico-somáticos (que vivimos una interacción de influencia energética que va en la dirección de lo psíquico hacia el cuerpo); y, (b) somato-psíquicos (influjo de la energía del cuerpo hacia la mente). Esto nos permita entender que la ansiedad es una especie de “dolor psicológico” que nos previene contra algo de índole mental o físico.

 

¿De qué se nutre la ansiedad como ente- objeto de la conciencia?

La ANSIEDAD tiene en su base (a) un estatus —origen— emocional; también otro (b) físico basado en la genética y la fisiología; que produce, (c) conductas, comportamientos; y, finalmente, (d) que es mental, está en el pensamiento, en los procesos cognitivos.

 

El nivel (a) se da tanto en nosotros como en el resto de animales. Pero cuando pasamos al nivel (d) ya estamos en el ámbito de lo más característicamente humano. Las otras especies poseen también, en grados diversos, según el desarrollo de su conciencia, un depósito metal que puede provocar tensiones psicológicas —ansiedad—; de ahí la importancia que posee la base genética y fisiológica de este ente-objeto.

 

Ahora simplemente debemos observar que la ansiedad es una alarma que se dispara para alertarnos de que “algo” no marcha bien.

 

En principio, ese “algo” ¿es miedo o temor a qué? La ansiedad enmascara, precisamente, mediante el miedo a lo temido, un “algo” que se esconde inconscientemente como una especie de adversidad mental, inconcreta, para los intereses de nuestra vida, la mayoría de las veces indefinida, como si fuera una cuestión existencial.

 

Realmente la causa de la ansiedad tiene una entidad como objeto psicológico definible aperceptivamente. Es cuestión de que se produzca una observación atenta y clara, ¿pero quién tiene el poder de ver la causa que produce la ansiedad?

 

El observador de la ansiedad

Hay un observador que puede, sin cuestionarse, sin huir ante el propio miedo y temor del origen de la ansiedad, sin negarse a nada, ir al límite del propio sistema de alarma, y explorar el más allá de los propios síntomas, no es el terapeuta quién debe tomar conciencia de ello sino la persona que tiene este padecimiento aunque sea ayudado profesionalmente.

 

Así que podemos hacer tres cosas con nuestra ansiedad: (a) no hacer caso; (b) huir o (c) enfrentarla.

 

Frecuentemente empeoran la situación sino hacemos caso, o, huimos, terapéuticamente hablando, lo mejor es enfrentarla. El problema no es fácil: ¿qué significa enfrentar la ansiedad?

 

Enfrentando a la ansiedad

Hemos dicho que hay quién trata de no verse a sí mismo. Hay quién solo confía, por ejemplo, provocando una huida hacia una medicación mágica, u otras soluciones superficiales, con una actitud de negación a admitir lo que de verdad está ahí sucediendo en nuestro interior. No negamos que la medicación sea conveniente pero no de forma exclusiva. ¿Sabríamos adentramos hacia el origen primario que causa la alarma ansiosa? Esa es la cuestión…

 

No es fácil y necesitamos ayuda

Hay que capacitarse para observar, para ver todo el proceso, para ir de una causa a otra, hasta llegar y reconocer el origen de ese “algo” que nos influye, vestido de ansiedad. Que parece como intangible, indefinible, inobservable, peligroso, escondido, recóndito…

 

Si despertamos al observador que todos llevamos dentro y somos capaces de ver la conciencia por encima de ella misma, apreciaremos directamente que esa alarma (ansiedad) tiene tras de sí un objeto-ente psicológico concreto que se mueve en un mar de causas y efectos.

 

El observador deberá ser capaz de ver de inmediato todo “el paisaje” psicológico que forma su ansiedad, y entonces , esa alarma desparecerá porque ya no tiene utilidad. Lo que hay que “ver” está ya delante de nosotros. Al llegar a la fuente del temor y el miedo, y sin necesidad de hacer nada, todo puede evaporarse, es posible sanar psicológicamente.

 

 

 

El miedo y el temor que esconde la ansiedad (aquí y ahora)

Miedo y ansiedad no son la misma cosa. Cuando observamos en nosotros un estado de ansiedad, en la fuente, hay miedo y temor. La ansiedad nos alerta de que algo no va bien, y el observador es capaz de ver las causas y lo efectos de ese estado, es capaz de percibir todo el movimiento de la ansiedad hasta el origen que lo provoca.

 

La ansiedad aparece como efecto de otras muchas cosas ocultas y puede llevarnos hacia otros estados de desequilibrio interior como por ejemplo la depresión. La ansiedad puede afectarnos de muchas formas diferentes, p.e, somatizaciones por bajas defensas, y otras manifestaciones y enfermedades reales o imaginarias.

 

El estrés de la vida cotidiana nos produce ansiedad, el desequilibrio ansioso nos lleva a la depresión y la neurosis. Freud, la bautizó con el nombre de “neurosis de angustia”. Cuando hay ya un sufrimiento extremo y prolongado es conveniente buscar ayuda especializada.

 

Las diversas manifestaciones de la ansiedad

Los trastornos de la ansiedad generalizada (TAG) hoy se catalogan como los síntomas de la “preocupación y la ansiedad no realista”. ¿Por qué alguien debería estar preocupado por estar al límite de todo, estar preocupado por futuras calamidades, estar desconcentrado, o sufrir muscularmente tensiones tremendas, o estar todo el día padeciendo pequeños problemas físicos: dolor de cabeza, calambres, taquicardias…?

 

¿Por qué?..

Esos son los objetos-entes psicológicos que el observador debe visionar, los objetos que debe investigar en el interior de su conciencia a través de su propio observador. Esos son los efectos a los que debe buscar las causas. El remedio no está en medicarse (p.e.) para bajar la intensidad de los síntomas sino enfrentarlos observándolos sin miedo, sin temor… ir hasta la fuente, llegar a ella.

 

¿Por qué nuestra inquietud es desmedida?, ¿nuestra impaciencia es un sin sentido y nos desconcentramos, nos fatigamos, nos irritamos, no dormimos, no descansamos?..., ¿por qué nuestra vida nos afecta tan negativamente? Esa son las cosas que un observador debe entrenarse a ver, muy despacio, con mucha paciencia, con tiempo suficiente, alejadamente, distanciándose, sin alterarse… observar todo el movimiento de nuestra mente… Y principalmente ver: ¿cómo y por qué  y con qué me identifico y manejo todos esos trastornos de mi vida de la forma en que lo hago?

 

Sucede de modo extremo a muchas personas,

pero todos estamos en algún punto de ese proceso

De modo muy extremo esto puede acontecer al 10% de la gente, se puede dar más en las mujeres que en los varones, y empezar entre los 20 y 30 años… Si este asunto es genético, o no lo es, pertenece a la discusión científicas cuyos datos no están claros, son complejos e inespecíficos.

 

Evidentemente existen muchos factores neuroquímicos y neuro-anatómicos que nos condicionan. ¿Pero quién o por qué y cómo estos se ponen en marcha? ¿Por qué se trastoca las áreas cognitivas, conductuales y afectivas-emocionales? ¿Por qué se pueden percibir las cosas como una amenaza y esa amenaza nos produce ansiedad y esa ansiedad nos afecta físicamente para volver de nuevo a preocuparnos y estar ansiosos y enfermar?

 

¿Cuál es la fuente real de todo eso?

No todo el mundo puede enfrentar esas cosas de igual forma: ¿cómo lo haría yo? Lo esencial: ¿cuál es realmente mi miedo psicológico y de dónde nace éste?

 

Si fuéramos capaces de ver todo eso en un instante y de una sola vez la ansiedad desaparecería de inmediato.

 

Buscar ayuda

Quizás necesitemos en el camino una ayuda terapéutica adecuada, por un tiempo y de forma controlada también una medicación. Aunque realmente lo esencial es tener conciencia del observador que hay en nosotros y ver las causas remotas. ¿Cómo valoramos las cosas y por qué lo hacemos así? ¿Por qué pienso como pienso? ¿Por qué me conduzco como me conduzco?, o, ¿por qué me emociono y reacciona ante las cosas como lo hago? Esta es la cuestión.

 

Saludo.

JF González (psicólogo)