Emociones Negativas y Salud | Rafael Bisquerra [psicopedagogía]

12.03.2013 17:21

Se ha observado una relación entre emoción y salud a través de la acción fisiológica de las emociones. Es decir, las emociones son una reacción fisiológica del organismo que tiene efectos sobre la salud. Cuando experimentamos una emoción podemos tener taquicardia, tensión arterial, sudoración, rubor, temblor en las piernas, hormigueo en el estómago, etc. Esto solamente es un reflejo de los profundos cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo como consecuencia de las emociones: secreciones hormonales (por ejemplo, adrenalina) y de neurotransmisores (por ejemplo, serotonina). Esto explica que emociones negativas, frecuentes e intensas, tengan efectos sobre la salud.

Por otra parte se ha constatado que las emociones negativas contribuyen a disminuir las defensas del sistema inmunitario, así como las positivas las aumentan. Esto significa que en la medida que experimentamos emociones negativas tenemos más probabilidades de contraer ciertas enfermedades, mientras que si procuramos dosificarnos con emociones positivas, aumentamos las probabilidades de mantener una buena salud.

Bastantes trabajos indican que las emociones participan en un gran número de enfermedades como trastornos cardiovasculares (enfermedad coronaria, hipertensión), trastornos gastrointestinales (dispepsia funcional, úlcera péptica, gástrica o duodenal, síndrome de colón irritable, síndrome de intestino irritable, colitis ulcerosa, esofaguitis), trastornos musculares (tics, temblores musculares, contracturas, lumbalgias, cefalea tensional, dolor miofacial, bruxismo), alternaciones del sistema inmunológico (cáncer, evolución clínica del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, artritis reumatoide), etc.

Es interesante resaltar que la ira (rabia, enfado, odio) y la hostilidad son factores de riesgo en las enfermedades coronarias y en los trastornos cardiovasculares, como hipertensión, cáncer y dolor crónico. De todo ello deriva la importancia de la regulación de la ira, no solamente como prevención de la violencia, sino también como prevención de enfermedades.

Por otra parte, se ha puesto de manifiesto que las emociones negativas se asocian a comportamientos de riesgo como el consumo de tabaco, alcohol, drogas, medicamentos, anorexia, bulimia, comportamiento alimentario desordenado, etc. Es decir, cuando las personas experimentan emociones negativas, sienten la necesidad de consumir ciertas sustancias o implicarse en comportamientos de riesgo (conducción temeraria, violencia, consumo de substancias, etc.).

Rafael Bisquerra,

Catedrático de Orientación Psicopedagógica

Universidad de Barcelona