Ser POSITIVO alarga la vida humana | Sencillez & Orden [psicofísica]

13.03.2013 11:54

“Júzgate a ti mismo por lo que crees y lo que quieres y NO por lo que posees”

El cinismo es una epidemia. Se nos educa para serlo. Queremos cambiar el mundo pero no hacemos realmente nada, solo hablamos cínicamente, desde una crítica destructiva, en su mayoría (con excepciones).

El secreto de la longevidad está en cómo se encara la vida. De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto de Envejecimiento de la Facultad de Medicina Albert Einstein, de Nueva York, Estados Unidos, la mayoría de los centenarios son extrovertidos, despreocupados y optimistas. Los datos son de Daily Mail.

 

El estudio analizó 243 personas con más de 100 años. "Ellos consideran la risa una parte importante de la vida y tienen una gran red social. Expresan abiertamente sus emociones en lugar de guardarlas”, dijo el investigador Nir Barzilai. "Algunas evidencias indican que la personalidad puede cambiar entre los 70 y 100 años, por eso no sabemos si nuestros centenarios han mantenido sus rasgos de personalidad a lo largo de la vida", agregó.

 

Se observó también que los detalles de la personalidad positiva pueden ser en parte genéticos. Es que participaron de la investigación judíos asquenazíes de Europa Oriental, que son genéticamente similares, y las pruebas demostraron que tenían bajas puntuaciones de personalidad neurótica en comparación con una muestra representativa de la población en general.

La confianza que genera ser optimista favorece la adopción de comportamientos más eficaces para afrontar los problemas ya sean físicos, emocionales, sociales o económicos, lo que nos ayudará a superar los obstáculos en cada uno de estos terrenos.

 

Una historia popular del cercano oriente cuenta que un joven llegó al borde de un oasis contiguo a un pueblo y acercándose a un anciano le preguntó: "¿Qué clase de persona vive en este lugar?" "¿Qué clase de persona vive en el lugar de donde tú vienes?", preguntó a su vez el anciano, "Oh, un grupo de egoístas y malvados -replicó el joven-estoy encantado de haberme ido de allí". A lo cual el anciano contestó: "Pues lo mismo vas a encontrar aquí"? Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis y viendo al anciano, preguntó: "¿Qué clase de personas viven en este lugar?" y el viejo respondió con la misma pregunta: "¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?", "Gente magnífica, honesta, amigable, hospitalaria, me duele mucho haberlos dejado". "Pues lo mismo encontrarás aquí", respondió el anciano? Un hombre que había oído ambas conversaciones preguntó al viejo: "¿Cómo es posible dar dos respuestas diferentes a la misma pregunta?". A lo cual el viejo respondió: "Cada cual lleva en su corazón el ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada nuevo en los lugares donde estuvo, no podrá encontrar otra cosa aquí. Aquel que encontró amigos allá, podrá encontrar también amigos aquí, porque la actitud mental es lo único en tu vida sobre lo cual puedes mantener control absoluto"

 

Pero… ¿Qué es el optimismo realmente?

La palabra optimismo es reciente, no tiene más de 300 años y proviene de una obra del Leibniz, en la que señala que el mundo en el cual vivimos dentro de todas las posibilidades, es el mejor. El optimismo es un estado de ánimo positivo y una disposición general a esperar del mundo cualquier cosa agradable que sea motivo de placer y ventajoso para uno mismo. El optimismo tiene que ver con la alegría y el buen humor pero no son la misma cosa. El optimismo supone tener un hábito adquirido: el de pensar en positivo.


Quizás el punto de partida esté en reconocer que los seres humanos tenemos un conocimiento limitado y parcial de la realidad, y aunque todos entendemos este concepto no siempre lo comprendemos al cien por cien. Dentro del ámbito de la psicofísica encontraremos miles de estudios de cómo ante estímulos elementales y simples (como un color o la longitud de una línea) encontraremos cierto grado de variación en cuanto a las sensaciones y juicios que producen esos estímulos a diferentes personas. Entonces... ¡Imaginemos las diferencias con estímulos más complejos, como el amor o el futuro!


Frente a cualquier problema, las personas reaccionamos con optimismo o con pesimismo y este dato puede cambiar nuestro modo de enfrentarnos y de vivir la vida.


Según Martin Seligman, psicólogo de la Universidad de Pensilvania y mayor experto en este tema, dice que por una parte el optimismo tiene que ver con asumir la responsabilidad. El optimista se siente y se hace responsable de aquello que le ocurre y por lo tanto, se cuestiona qué es lo que puede hacer para afrontar la situación, para rectificar, mejorar, cambiar, etc. Por el contrario, el pesimista tiende a sentirse impotente frente al mundo o incluso frente a sí mismo y espera pasivamente a que sean las circunstancias externas las que cambien. Otra diferencia es que el optimista tiende a percibir los aspectos positivos de sí mismo, del otro y de la realidad que le rodea, mientras que el pesimista se concentra en los aspectos negativos. En consecuencia, el optimista suele ser una persona entusiasta, que tiene pasión, confianza y esperanza. Suelen ser personas perseverantes que finalizan los proyectos que se plantean en la vida y que ven los errores como oportunidades para aprender. El pesimista, en cambio, suele sentirse culpable e impotente, tiene mucha sensación de fracaso y la percepción de imposibilidad de cambio o mejora, por lo que tiene un riesgo mucho mayor de no solucionar sus problemas y de tener más alteraciones emocionales.

En este sentido, conviene no confundir optimismo con ingenuidad o negación de la realidad, ya que ser optimista no implica negar los problemas que la realidad presenta, sino asumir su existencia y definir estrategias de acción basadas en la esperanza para afrontar la realidad y transformarla.

Siguiendo la psicología del sentido común alguien podría objetar que una persona puesta ante un vaso repleto hasta la mitad no diga ni "medio lleno" (actitud optimista) ni "medio vacío" (actitud pesimista), sino "está justo en la mitad". Cuando ocurre esto se habla de realismo defensivo. Entra en juego un mecanismo de defensa típico que utilizan las personas que no quieren pronunciarse ante lo que ocurre y que se limita a describir lo que pasa de manera analítica y superficial. Se quedan en lo descriptivo, en los detalles. Suele ser característico de las personas obsesivas (personas perfeccionistas, meticulosas...) que evitan entrar en el terreno emocional.



¿Los optimistas viven más y mejor?

Cada vez más investigaciones muestran los beneficios físicos, psicológicos e incluso económicos que genera una actitud optimista ante la vida.

Una investigación de la clínica Mayo de Nueva York con 839 personas concluyó que los optimistas viven alrededor de un 19% más que los pesimistas. Esta investigación, que duró 30 años, afirmaba que la salud no depende sólo de variables físicas, como fumar, hacer ejercicio o tener colesterol, sino que también depende de la actitud con la que las personas se enfrentan a la vida. Los optimistas afrontan el estrés con mejor estado de ánimo que los pesimistas, lo que les conduce a tener comportamientos más adaptativos, y por consiguiente reducen el estrés y mejoran su sistema inmunológico. El pesimista, en cambio, se da por vencido en seguida, así que no logra superar con éxito las situaciones que le provocan estrés, mantienen ese estado de nerviosismo y tienen más riesgo a tener problemas de salud.

Hay muchísimas investigaciones más respecto a los beneficios del optimismo muy interesantes: se ha comprobado, por ejemplo, que las personas optimistas se recuperan con mayor rapidez y tienden a tener menos complicaciones postoperatorias. También hay diferentes estudios que demuestran que el rendimiento académico depende más de tener una actitud positiva que del cociente intelectual. Se trata de la confianza que genera el hecho de ser optimista y que nos ayuda a superar los obstáculos con mayor ímpetu y entusiasmo.


¿Existen formas de optimismo?

Si el optimismo es tan maravilloso ¿Por qué no somos todos optimistas? ¿Cuáles son los límites y el riesgo del optimismo? El optimismo es complejo e involucra toda una comparsa de pensamientos y emociones. Hay quien dice que es necesario que haya pesimistas para equilibrar la balanza y poder prepararse para lo negativo, que también lo hay y mucho. ¿Quién sabe? la realidad es que optimistas y pesimistas convivimos con diferentes maneras de mirar hacia el futuro y de esperar los acontecimientos. Pero lo que hay que saber es que además, no todas las formas de optimismo son positivas. Es importante distinguir entre:

-Optimismo "realístico": proviene de nuestras relaciones, de nuestras experiencias, del mundo real y que favorece nuestra adaptación y capacidad para afrontar los problemas.

-Optimismo "irrealístico": es ilusorio, fruto de nuestra imaginación y que proviene del autoengaño. Nos lleva a la desadaptación y tiene efectos negativos sobre la salud física y psicológica. Se trata de personas demasiado confiadas que, por ejemplo, asumen riesgos innecesarios porque no valoran el peligro. Se dice que este tipo de optimismo es bastante complicado de cambiar o eliminar, ya que frecuentemente funciona como un mecanismo de defensa para afrontar las adversidades de la vida.

 

Tal vez, ¿Existen diferencias entre hombres y mujeres?

Pues parece ser que como en casi todo, SÍ. Se hizo un estudio muy amplio en Taiwan en el 2006 que concluye que hay más optimistas irrealísticos hombres que mujeres. Al parecer, hay más hombres que piensan que controlan la realidad de una manera ilusoria, que buscan el éxito a toda costa, que confían demasiado en ellos mismos y que tienden a ignorar la información negativa. Las mujeres estaban más atentas a los aspectos relacionales-sociales y tienden a prestar más atención a la información negativa.

Por otra parte hemos de diferenciar también entre el "optimismo situacional" que hace referencia a esperar un resultado positivo sólo ante algunas situaciones determinadas, generalmente situaciones estresantes "siempre encuentro buenos sitios para aparcar" del "optimismo disposicional" y que indica una tendencia general y constante de esperar lo positivo "Yo soy una persona con suerte en la vida y que consigo lo que me propongo". El optimismo disposicional se considera un rasgo relativamente estable de la personalidad e incluye la convicción de que en el futuro las experiencias positivas serán superiores a las negativas. Esto incrementa la convicción de que el mundo es predecible y controlable y que es posible conseguir nuestros objetivos según sean nuestros deseos y aspiraciones. Podemos hacer la misma distinción para el pesimismo. Existe el pesimismo situacional y disposicional.

Dicen que si ponemos un punto negro en una pizarra blanca y preguntamos a las personas por lo que ven, el 99% te dirán un punto negro y muy pocas te dirán que ven una pizarra. Quizás no estamos preparados para ver el mundo desde varios ángulos. Quizás no estamos preparados para darle la vuelta a la opinión que tenemos de algunas cosas y quizás no estamos preparados para reconocer que podemos cambiar más de lo que creemos. Churchill decía que: "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, y un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad". Quizás lo que hay que hacer es reconocer las múltiples oportunidades que tenemos constantemente a nuestro alrededor.

 

En CHICAGO; Un grupo de investigadores estadounidenses señaló que las personas optimistas viven por más tiempo y tienen vidas más saludables que las pesimistas, según reveló un estudio que brindaría más de un motivo para dejar de refunfuñar.

Expertos de la University of Pittsburgh observaron las tasas de muerte y condiciones de salud crónicas en participantes del estudio Women's Health Initiative, que ha seguido a más de 100.000 mujeres de más de 50 años desde 2004.

Las participantes optimistas, es decir aquellas que esperaban que pasaran cosas buenas en vez de malas, eran un 14 por ciento menos propensas a morir por cualquier causa que las pesimistas y, un 30 por ciento menos proclives a morir por enfermedad cardíaca después de ocho años de seguimiento.

Las mujeres optimistas también eran menos propensas a tener presión arterial elevada, diabetes o fumar cigarrillos.

El equipo, dirigido por la doctora Hilary Tindle, también observó a mujeres que eran muy desconfiadas -un grupo al que llamaron "cínicamente hostiles"- y las compararon con participantes más confiadas.

"Las mujeres cínicamente hostiles eran un 16 por ciento más propensas a morir (durante el período de estudio) que las menos cínicamente hostiles", dijo Tindle.

Esas participantes también eran un 23 por ciento más proclives a morir por cáncer.

Tindle dijo que la investigación no prueba que las actitudes negativas causen efectos negativos sobre la salud, pero señaló que los hallazgos parecen estar relacionados de alguna forma.

"Creo que realmente necesitamos más estudios para diseñar terapias que apunten a las actitudes de las personas, para ver si pueden modificarse y si esa modificación es beneficiosa para la salud", agregó la autora.

Según la nueva psicología, las personas optimistas viven más, y mejor, y solamente depende de nosotros, el que pertenezcamos o no a ese grupo más alegre y longevo, porque se puede aprender a ser feliz.

-Ahora los psicólogos positivistas, al estudiar un cerebro sano, se están dando cuenta de que es lo que diferencia a las personas felices, de las depresivas, destructivas, y negativas, que no disfrutan de la vida y se sienten desgraciados
-Para tener “alegría de vivir” más allá de las circunstancias de cada uno, hay que ser de una manera especial, hay que tener un gran empuje personal y una gran capacidad para sobrellevar los problemas, aunque estas cualidades no todos las tenemos en igual grado, pero lo bueno es que podemos llegar a serlo con un entrenamiento adecuado.

-Debemos empezar a entrenarnos para ser optimistas, porque nos aportará muchos beneficios, y los psicólogos, nos proponen una serie de actividades para lograrlo:

 


-1º) Tenemos que practicar actividades que nos reporten placer, como leer, escuchar buena música, comer chocolate, gritar, saltar, correr, compartir,…
 
-2º) Debemos cultivar las aficiones que más nos gustan , ya que, está comprobado que hacer lo que a uno le satisface, sin importar si sirve o no para algo, solo por el simple placer de hacerlo, nos hace sentir más útiles y más plenos.
 

-3º) Por último, hay que buscar un sentido a la vida más allá de uno mismo. Pertenecer a un grupo, ya sea un equipo de Taekwondo, una asociación, un grupo de música, con tu pareja, amigos, o a una familia, da mucha felicidad, porque sientes que eres parte de algo, que te necesitan, que les necesitas y que os queréis y participáis en un proyecto común


-Está demostrado con miles de pruebas que la alegría de un ascenso en el trabajo, o la suerte de que nos toque la lotería, en tres meses desaparece y retorna a sus niveles anteriores de satisfacción, como si nada hubiera pasado, pues una vez alcanzados los ingresos medios con los que poder cubrir las necesidades básicas, no hay que tener envidia de los más ricos, porque no son más felices que nosotros.

-Nuestros antepasados de hace un siglo, (aunque nos parezca imposible) , se sentían igual de felices que nosotros, a pesar de que no disfrutaban de tantísimas comodidades como nosotros tenemos ahora.

-La educación, la cultura y la raza, tampoco influyen en ser más felices.

-Tampoco nos dará la felicidad, el tener una salud perfecta. Toda la vida, hemos creído que la salud, el dinero y el amor, eran los artífices de nuestra felicidad, pero ahora sabemos que ni la salud ni el dinero la dan. Solo el amor es lo que nos hace felices. La gente enamorada es mucho más feliz, y también son felices los que tienen buenos amigos que les apoyan.

-La felicidad es algo que está mucho más relacionada con nuestro interior.

- La genética también influye, porque heredamos de nuestros padres el estado de ánimo. Un 25% viene escrita en nuestros genes, pero como nuestro cerebro es plástico, cambia con nuestras experiencias, y le podemos enseñar a disfrutar de las situaciones, y a potenciar y a disfrutar de las buenas experiencias y las buenas situaciones.

-No hay que olvidar que no son nuestras ideas, las que nos hacen optimistas o pesimistas, sino que es nuestro optimismo, o nuestro pesimismo, el que las modela.

-Las personas optimistas, perseveran hasta encontrar una solución. Mantienen su equilibrio emocional, porque saben que controlan las circunstancias, y siempre antes de tomar decisiones, sopesan los aspectos positivos y los negativos, mientras que los pesimistas, se limitan a ver únicamente los negativos.

-Los psicólogos están convencidos de que el poder reparador del optimismo ante la adversidad, es independiente de la edad, el sexo, la inteligencia, el nivel de formación, o los recursos económicos, y afirman que la confianza en uno mismo, nos protege de los infortunios.

-Parece ser que tenemos un sistema inmunológico cognitivo, que actúa en el campo emocional, un dispositivo que se enciende sin darnos cuenta cada vez que nuestro estado de ánimo se derrumba y que nos empuja a estados de mayor bienestar.

-Así que a partir de ahora mismo, vamos a ser cada día, un poquito más felices….

 

El optimismo se define como la actitud de la persona que ve el aspecto más favorable de las cosas y espera que suceda lo mejor. A un sabio rey de la antigí¼edad se le atribuye la frase: Un corazón gozoso tiene buen efecto en el semblante, la que hoy día es reconocida por numerosos médicos y especialistas por el gran contenido de sabiduría que encierran esas palabras. Cuando el optimismo se entiende como la inclinación de las personas a esperar resultados favorables y positivos de la vida se confirma como un elemento de longevidad y rejuvenecimiento. Según un nuevo estudio realizado en Holanda, se ha descubierto que las personas optimistas viven más y mejor porque su corazón se mantiene en buen estado más tiempo, su aspecto luce fabuloso y contribuye a realzar su belleza. Así se confirma que una visión positiva de las cosas está relacionada con el bienestar, proyección de una imagen positiva y la prolongación del tiempo de vida.

 

Estas personas cuando sufren un revés o las cosas no le salen como las ha planificado no lo ven como una derrota permanente, sino que acepta y analiza lo sucedido y, según lo permitan las circunstancias, toman medidas para mejorar o cambiar la situación. Ellas han comprobado que sonreír aligera la carga, mejora y hace más llevadera la vida y contribuye a relaciones interpersonales más comprensivas y armoniosas.

 

Consideramos que, en la vida diaria, la alegría se traduce en una buena medicina y hace resplandecer el semblante. Es un don inherente en personas que saben apreciar la vida, que valoran los acontecimientos como oportunidades para ayudarles a crecer, a ser mejores y a practicar la calidad humana, mejorando la convivencia con sus congéneres. Pocos pueden escapar a las depresiones que ocasionan diversas situaciones que se presentan cada día, pero estudios recientes indican que, a pesar de las dificultades, vale la pena cultivar el optimismo.

 
Según un estudio del University College London, las personas optimistas presentan niveles más bajos de cortisol, una hormona que contribuye a elevar la presión sanguínea, aumentar la grasa abdominal y debilitar el sistema inmune. La investigación demostró que las personas más positivas y felices tienden a tener mejor salud y, por tanto, se mantienen más jóvenes que aquellas que viven en un constante estrés y que son pesimistas. Concretamente, las mujeres que muestren emociones positivas y optimistas tendrán menos probabilidades de la aparición de arrugas prematuras en su rostro y de padecer enfermedades de tipo cardiovascular. En fin, El optimismo y el buen chí, protege la salud y la belleza en sentido general, ya que una actitud positiva reduce el riesgo de enfermedades y de fallos cardíacos, y contribuye a mantener los encantos juveniles de los primeros tiempos, tanto en hombres como en mujeres.
 

CONCLUSIÓN:

¡Sigue la recomendación de los expertos, practica el optimismo e incrementará tu calidad de vida, bienestar y longevidad. ¡Encuentra el lado positivo a cada situación y vivirás más y mejor, y realzarás tu belleza natural!

 

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